Si me van a ejecutar que sea pronto: Mexicano en Malasia

José Regino González Villarreal, uno de los tres mexicanos condenados a la horca en Malasia, confesó que él, junto a sus dos hermanos, están muy tristes por la condena a muerte a la que fueron sentenciados por cargos de narcotráfico y agregó que aunque su deseo no es morir, pide que lo que vaya a pasar, pase rápido, informó el periódico Milenio en una entrevista exclusiva.
Entrevistado desde la sala de visitas de la prisión Kajang, José Regino, el menor de los tres hermanos y el cual está actualmente enfermo de una infección de tuberculosis, habló con el diario mexicano.
“Los hermanos lo hemos platicado, no es que quiera decir que queremos morir, pero si nos van a ejecutar, que sea rápido. ¡Que no nos tengan aquí 10 años más! Hemos pensado en eso y no queremos estar aquí tanto tiempo”, aseguró José Regino a Milenio.
¿Los tres hermanos mexicanos, condenados a muerte en Malasia, son culpables o inocentes? Opina en los Foros.
Sin embargo y pese a que hasta ahora todo marcha en su contra, José Regino y sus hermanos mantienen la esperanza de que el gobierno mexicano haga lo posible para que esto se vaya rápido y se gane o se pierda la apelación, “lo sepamos de una vez. Queremos saber qué nos va a pasar y no estar en la incertidumbre”.
Ante la pregunta de que cómo han tomado la noticia de la muerte, José Regino contestó que su hermano Luis le confesó que ya no va aguantar más tiempo en Malasia y el otro, Simón, está muy triste mientras que él evita pensar en este tormentoso episodio. Además confesó que no logra entender por qué está condenado a muerte.
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José Regino confesó que había entendido la sentencia a muerte y que durante esos segundos se sintió fuertemente impresionado.
“La verdad es que sí esperaba irme a casa. Hasta el abogado nos dijo que nos podríamos regresar a México”, comentó a Milenio.
Respecto a Malasia, aclaró: Quisiera nunca haber escuchado de este país y nunca haber venido. Me arrepiento. Si pudiera hacer todo de nuevo, si me dieran la oportunidad de hacerlo todo otra vez, me hubiera quedado en Sinaloa con mi familia. Aquí las leyes son muy duras”.
Los tres hermanos mexicanos condenados a muerte en Malasia fueron detenidos en marzo de 2008 y desde ese momento permanecieron en la prisión de Sungai Buloh pero después de la sentencia fueron trasladados a la aldea de Kajang, al sur de Kuala Lumpur, una prisión albergada en la selva.
Para cientos de reos es ésta la antesala a la pena de muerte, la cual no soportan todos tan fácilmente y en algunos hasta puede generar enfermedades mentales.
“He escuchado pláticas de cómo te ejecutan. Te suben a una tarima, te ponen la soga y luego aplastan un botón y se abren las puertas. Tratamos de no platicar sobre la muerte, aunque a veces me viene a la mente y pienso en cómo será. Después lo saco de mi mente”, aseguró Regino.
La inesperada condena
Un tribunal de Malasia condenó a la horca a tres hermanos mexicanos acusados de narcotráfico, detenidos en 2008 en una fábrica de metanfetaminas, una sentencia que sus abogados pretenden impugnar ante la Corte de Apelación.
Luis Alfonso González Villareal, de 44 años, y sus hermanos Simón, de 37, y José Regino, de 33, fueron condenados a morir ahorcados por el Tribunal Supremo de Kuala Lumpur. Un ciudadano singapurense y otro malasio, también fueron condenados a muerte.
“El tribunal halló a los cinco culpables”, dijo el juez del Tribunal Supremo, Mohamed Zawawi Salleh. “Los cinco estaban al tanto de lo que hacían y estaban implicados en una actividad de producción de droga (…) la ofensa es muy seria”, añadió, a leer el fallo.
Los condenados fueron detenidos en una fábrica del sur de Malasia, donde la policía se incautó de 30 kilos de metanfetaminas y de insumos para la producción de droga.
El tráfico de droga se castiga con una condena a morir en la horca, aunque las ejecuciones no se anuncian públicamente y los activistas creen que han sido pocos los ajusticiados en los últimos años.
Los letrados de los cinco hombres indicaron que recurrirán la sentencia, un proceso que puede tardar años hasta llegar a ser examinado por el Tribunal de Apelación y, si es necesario, por la Corte Federal.
Los tres hermanos, originario del Estado norteño de Sinaloa, son los primeros mexicanos sentenciados a la pena capital por tráfico de droga en Malasia. Los tres, vestidos con vaqueros, camisetas y sandalias y esposados uno a otro, se quedaron lívidos tras escuchar la sentencia.
“Estamos muy tristes. Pensamos que seríamos absueltos”, indicó, consternado, el mayor de los hermanos, Luis Alfonso.
Los abogados de los mexicanos argumentaron que las pruebas habían sido falsificadas.
Los condenados explicaron que eran simples trabajadores llevados a la fábrica de droga para limpiarla y que no estaban al corriente de la actividad ilegal que se desarrollaba en ella.
Juan Manuel Gonzalez, director adjunto de misión de la Embajada mexicana en Malasia, señaló que su gobierno respetaba el veredicto y seguirá de cerca el proceso de apelación.
“Respetamos el sistema legal malasio. Lo único que deseamos es que se respeten los derechos de estos tres mexicanos y que tengan un juicio justo y transparente”, dijo a la AFP.
Cientos de malasios y de extranjeros -incluidos muchos iraníes- se encuentran en el corredor de la muerte en Malasia, principalmente por tráfico de drogas.

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